martes, 18 de octubre de 2011

Un rayo de sol atravesaba la ventana en dirección a su dormitorio. La luz se proyectaba en sus ojos y le obligaba a despertarse. Marcos, había pasado la noche más dura de toda su vida. La oscuridad, lejos de apaciguarle le había inquietado hasta tal punto que llegó a llorar varias veces en silencio. Estaba aparentemente arropado entre sus sábanas, pero la verdad era que no las notaba. Se sentía ingrávido, liviano, como si sólo existiera una voz dentro de él que más tarde reconocería como su pensamiento. De repente, sin quererlo, le vino el recuerdo de un viejo calendario con un día marcado en rojo. Hoy era ese día.

No muy lejos de allí, otro hombre se levantaba a la misma hora exacta pero de forma totalmente diferente. ¿Su nombre? no importa, ¿su profesión? cerrajero. Apagó el despertador, y se dispuso a afrontar, más desganado que nunca, una nueva jornada laboral. La mañana parecía de lo más normal, no obstante marcaría en él un recuerdo imborrable, que trataría de destruir el resto de su vida sin resultado alguno. Se vistió y procedió a marcharse. Su destino, estaba apuntado en una pequeña hoja de papel dentro de su mente. Calle Palmera, número 1.

La casa a la que se dirigía era, a priori, bastante nueva pero no muy grande. Poseía dos angostos dormitorios y dentro de uno de ellos se encontraba él. Marcos buscaba el refugio de la realidad en sus pensamientos, pero desgraciadamente no lo encontraba. De repente, un ruido ensordecedor lo aisló de toda ingravidez posible y lo devolvió a la triste melancolía. Procedía del otro dormitorio. Allí, una mujer ya consumida por los años, trataba de consolar el llanto de un bebé. Ese ruido atronador seguía sonando, sin embargo, Marcos cada vez se encontraba más tranquilo. Al menos, no estaba solo, tenía familia y acompañado las cosas le solían saber mejor. Con muchas más fuerzas, consiguió al fin, despojarse de sus sábanas y saltar de la cama para enfrentarse a la situación. Entonces, sucedió. Una vez más, rememoró lo que estaba ocurriendo, un flashback se proyectó en su cabeza. Hacía ya más de un año que no tenía trabajo y como consecuencia no podía hacer frente a los pagos de su casa. Su familia y él subsistían gracias a la caridad de sus vecinos. Su vida se veía sumida en la más triste monotonía, y no obstante, hoy terminaría todo.<>, pensó,<>. Y justo cuando dejó su mente en blanco, en perfecta armonía, llamaron a la puerta. Sintió que cada vez estaba más cerca de una especie de juicio final. Intuyó que todo se había acabado. Notó que esa era la llamada del adiós.

Al otro lado de la puerta, los viandantes se encontraban perplejos al presenciar aquella situación delante de sus narices, de manera totalmente inesperada. Una comisión judicial, un cerrajero y varios policías aporreaban la puerta cada vez con más fuerza. Contemplaron por un momento la opción de tirar la puerta abajo, pero no hizo falta, justo en ese preciso instante, la puerta se abrió. Un hombre de unos cuarenta años de edad y una mujer con un bebé en brazos salieron sin oponer resistencia alguna. Aún así, algunos viandantes quisieron solidarizarse e intentaron enfrentarse a las autoridades sin conseguir nada a cambio. Ya nada era posible. El cerrajero procuraba cambiar la cerradura en un mar de golpes que finalizó con diez detenidos.

De repente, como por arte de magia, todo se había esfumado, la policía ya se había retirado y la calle se adentraba en el más absoluto silencio. Cuando miraron a su alrededor, vieron casas pero ninguna era la suya. Se sentían vagabundos y se veían sumergidos en la nada. La desdicha se apoderó de ellos y comenzó a dibujarles atisbos de dolor en los ojos convertidos en lágrimas cada vez más acentuadas. Ésto les estaba robando la esperanza de tal modo que una pregunta resonaba en el aire ... ¿ y ahora qué ?
Bueno, pues esta es mi historia de esta semana, espero que les haya gustado. Un abrazo. Ciaoooo.

sábado, 8 de octubre de 2011

Voces Mudas

Este blog ha sido creado con el fin de compartir algo tan placentero como puede llegar a ser la lectura. He realizado este espacio para publicar todo tipo de escritos hechos por mí, desde microrelatos hasta incluso un libro, cuyo objetivo sería un sueño. Espero que les guste y ciao.
Cuando algo te conmueve, cuando algo es capaz de dibujarte una sonrisa con simplemente pensar un instante en él, cuando ese algo te ilusiona hasta tal punto que se convierte incluso en una obsesión, cuando lo deseas tanto que serías capaz de dejar atrás otras cosas, cuando te da esperanza en los momentos felices y cuando su poder es tan grande que puede secarte una lágrima simplemente con su recuerdo, entonces sí, merece la pena. Merece la pena que ese algo pase a transformarse, más allá de la mera imaginación de cada uno en realidad. De repente, el sueño se convierte en lo que tú siempre has querido y te acuerdas de lo lejos que estaba y de lo cerca que está ahora. Mi profesión es cumplir sueños, ¿cuál es la tuya ?